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LUISDAMOTOR

2ª Entrada de mi historia automovilística (1995)- SAAB 9000 TURBO 16V

UN POCO DE MI HISTORIA AUTOMOVILÍSTICA II

SAAB 9000 TURBO 16 V

 

Continuando con mi recorrido automovilístico y después de haber aprovechado el coche que mis padres me prestaron en su día para mis continuos viajes entre Madrid y León, llegó el momento de adquirir un vehículo propio. No quería realizar una gran inversión en aquella época. Necesitaba administrar mis gastos ya que la vida en la capital no era "moco de pavo" respecto a la pequeña ciudad donde nací y decidí optar por el mercado de ocasión.

 

Cierto es que a la hora de comprar un vehículo no hay que dejarse llevar por el corazón sino por las necesidades particulares que cada uno tiene, pero a esa edad, y siendo amante de los coches, poner en práctica todas las recomendaciones  sobre las necesidades no me convencían y me dejaba llevar por el corazón.

Quiero decir con ésto que entre un Renault Clío nuevo a un precio asequible y un BMW Serie 3 con algunos años, mi cabeza se decidía por el Clío, pero mi corazón hacia lo contrario. Sí, ya lo sé,..., está mal, pero así lo hice. (Conste que es un ejemplo).

 

 


Estuve varias semanas visitando numerosos concesionarios de ocasión, leyendo revistas especializadas del motor para buscar "un chollo" de coche, hasta que una tarde de viernes, acompañado por mi padre nos ofrecieron un SAAB 9000 Turbo, muy equipado y bastante bien de precio. Era un coche conocido, ya que su dueño era amigo de mis padres, lo que me ofreció confianza.

 

Al día siguiente por la mañana fuimos a verlo y probarlo. 

 

Acostumbrado a la conducción y medidas del pequeño Citroën AX SPORT éste me pareció un "barco", cargado de extras, excelentes calidades, motor fiable y por sus dimensiones me ofreció gran seguridad. Pincha aquí para leer la entrada anterior (AX SPORT).

 

Al rato, tras ajustar el precio y las condiciones accedí a su compra. Dejé una señal para su transferencia y preparación para recogerlo el siguiente fin de semana cuando volviera nuevamente de Madrid.

 

SAAB 9000 TURBO 16V (1988)

 

 

No dispongo de más fotos en éste momento, pero el coche era de color "verde British metalizado" y el interior en piel color marrón con salpicadero bitono (marrón y negro). Se trataba de un "gran buque " de una marca Sueca, muy fiable en aquella época. Por sus características era una berlina "hatchback" de 5 puertas y un poco más de 4,6 metros de longitud. Su motor era de 2.0 centímetros cúbicos, sobrealimentado por un espectacular turbo, y 175 CV de potencia, ofreciéndole un elevado para motor.

 

Lo mejor llegaba a la hora de abrir las puertas y encontrarse con aquellos asientos de cuero de excelente calidad y ergonomía perfecta que se asimilaban a los butacones de nuestras casas. Estaba claro que al estar fabricado por manos suecas, que por su complexión (generalizando) son muy similares a los "chavalones del norte" como yo, el vehículo prometía. 

 

Puedo decir que hasta la fecha he probado en numerosos coches y como los del SAAB 9000 ninguno.

Los viajes, por muy largos que fuesen se convertían en cortos paseos, porque eran comodísimos.

 

El cuadro de mandos tenía  un diseño muy agradable para la época. Grandes interruptores, odómetro y cuentarrevoluciones analógicos, con alguna inserción digital para el control del turbo. Muy parecido al de los aviones. Era un mecanismo en el display que consistía en unas rayitas verdes que se iban incrementando, pasando al color amarillo y finalizaban en color rojo cuando el turbo alcanzaba la mayor rendimiento. Ese juguetito me encantaba y me produjo un verdadero dolor de cabeza, que posteriormente os contaré.

En cuanto a consumos tengo que decir que eran altos, teniendo en cuenta el peso y motor, pero después de haber disfrutado el juguetón Citroën AX Sport, me parecían normales. Como todas las berlinas el enemigo siempre es la ciudad, que provocaba que la aguja del combustible bajara a ritmos acelerados. En autopista, era rápido, cómodo, con unos contenidos consumos en tornos a los 8 litros de gasolina cada 100 kms a velocidades permitidas. 

 

Me acuerdo cuando subía el puerto de Los Leones (Segovia-Madrid) para ahorrar el peaje del Autopista  donde se veía el verdadero rendimiento del motor, capaz de subir en la marcha más larga a punta de gas sin apenas esfuerzo, reduciendo sólamente en la cota más alta para no forzar la mecánica. 

Lo que sí notaba claramente era su carácter subvirador  en curvas cerradas cuando se le exigía más de lo debido, bien por el peso del motor, por el chasis y apoyos de la suspensión, no sé...

 

No tuve ningún problema mecánico durante el primer año y medio, recorriendo una infinidad de kilómetros hasta que un día en la carretera entre Madrid y El Pardo probando con un amigo su aceleración, forzando el turbo, escuché un ruido muy raro quedándome sin apenas potencia hasta la llegada al pueblo. 

 

No tenía conocimientos de mecánica y con abrir la puerta del motor para comprobar lo que había ocurrido, no era suficiente, pero el motor volvió a responder normalmente.

 

Al día siguiente me tenía que desplazar con un grupo de compañeros de trabajo hasta la ciudad de Granada ya que íbamos a disfrutar del esquí durante una semana en la estación invernal de Sierra Nevada.

Yo quería llevar el coche, mientras otros viajaban en bus, para una vez en destino tener vehículo para poder desplazarnos por todos los lugares donde nos apetecieran, incluso a la Costa del Sol, que se encontraba muy próxima.

 

Una mañana, subiendo a la estación de Sierra Nevada, estaba la carretera muy nevada y a medida que cogía altitud, la niebla se instaló a lo largo del trayecto, dificultando la visibilidad. Algo me decía que lo mejor era dar la vuelta, pero siempre he sido muy "cabezota".

 

Llegó una curva pronunciada a la derecha y el vehículo perdió tracción del tren delantero acercándose cada vez más al pronunciado terraplén. No fuí capaz de controlarlo, ya que la perdida de adherencia era clara. Tuve la suerte que choqué con el guardarrail , arrancándolo, y quedando el coche apoyado con la rueda delantera izquierda colgando. ¡ Una tragedia!. Tuve que salir por la puerta del copiloto para no caerme cuesta abajo.

 

Comprobando que no había pasado nada grave y que me encontraba en perfectas circunstancias pedí ayuda a personal del servicio de carreteras y a la Guardia Civil que circulaba por allí en aquel momento. 

Imagen del SAAB 9000 turbo después del accidente en Sierra Nevada (Granada)

 

Poco después una grúa de asistencia sacó el vehículo mediante un cable y "winchy" y tras hacer una comprobación de motor y bajos, por si hubiera pérdida de aceite o líquidos, pude continuar mi ruta, pero ésta vez para abajo.

 

El coche arrancaba perfectamente y no volvió a perder potencia. La aleta delantera izquierda y defensa estaban abollados, pero nada más.

 

Sabia que algo raro tenía el turbo y que tendría hacer un gasto en la reparación de la aleta, parachoques, etc..., así que, haciendo números. lo mejor sería venderlo a compraventa o entregar para coche nuevo.

 

Decir que fue un gran coche, con un gran motor. Lo disfruté y sobre todo me salvó la vida. ¿Qué más puedo pedir?.

 

Y esto es todo,..., en otro post hablaré de mi siguiente coche.

 

¡Espero que os haya gustado!

 

Autor: Luis Daniel Álvarez Calderón
LUISDAMOTOR 
23/03/2019

 

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